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Giacomo Puccini: Suor Angelica

Giacomo Puccini: Suor Angelica

Estrenada en el año 1918, esta ópera en un acto de Giacomo Puccini transcurre en un convento de monjas en la segunda parte del siglo XVII. La obra muestra la rutina del convento, durante la primera de las tardes que cada año el sol del poniente alcanza una fuente y vuelve dorada su agua. Las hermanas recuerdan a una compañera fallecida y luego hablan de sus deseos: Sor Genoveva confiesa que quisiera ver de nuevo corderos pues de joven solía ser pastora, y Sor Dolcina desea algo bueno para comer. Sor Angélica dice no tener ningún deseo, pero en verdad lo que ella quisiera es tener noticias de su familia, noble y rica, de la que no ha oído nada en siete años.

Según los rumores, ella fue enviada al convento como castigo, tras haber tenido un hijo de una relación extramatrimonial. Ella añora al hijo desconocido y odia a la tía causante de su encierro. Llega entonces al convento un carruaje: es la tía de Sor Angélica, quien ha llegado para anunciarle que su otra sobrina, la hermana menor de Sor Angélica, contraerá matrimonio. Trae consigo un pergamino que Sor Angélica debe firmar, renunciando a su herencia. Sor Angélica clama no haber podido olvidar al hijo ilegítimo que le arrebataran siete años atrás. La tía le revela entonces que su hijo murió. Poco después, ya a solas y desolada, Sor Angélica evoca a su hijo en una plegaria y cree escucharlo, llamándola para encontrarse con él en el Paraíso.

En un momento de exaltación, prepara y bebe una poción mortal, pero al comprender que ha cometido suicidio, y que por ser pecado mortal no podrá ver a su hijo en el más allá, presa de arrepentimiento pide clemencia a la Virgen. Al morir, se produce el milagro: todo se transforma en una visión mística y consoladora, coronada por la presencia de la Virgen María y de su propio hijo, que acompañan a la monja al cielo.

La compañía independiente Lírica Lado B presenta una particular puesta de esta ópera, realizada no en una sala teatral, sino en un espacio monástico, como lo es el Templo Escondido del Museo Santa Felicitas, una construcción neo-gótica ubicada en el barrio porteño de Barracas. Con dirección escénica de Ximena Belgrano Rawson, dirección musical de Ezequiel Fautario y dirección de coros a cargo de Fermín Prieto, el equipo se completó con ambientación e iluminación a cargo de Rodrigo Parise, vestuarios de Alicia Gumá y producción de Luciana Bianchini y Lucía Cloppet. La obra se interpretó en su versión completa, incorporando en calidad de estreno en Argentina el aria “Amici fiori”, habitualmente excluida.

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  • Daniela Tabernig (Suor Angelica), Alejandra Malvino (Zia principessa), Verónica Cano (badessa), Carina Höxter (suor Genoviefa), Mairin Rodríguez (suora zelatrice), Roxana Devigiano (maestra delle novizie), Vanina Guilledo (suora infermiera), Natalia Berskyj (novizia / conversa), Susana Gómez (suor Dolcina /conversa), Romina Jofre (cercatrice), Myriam Casanova (cercatrice), Ayelén Regalado (suor Osmina / otras).


  • Coro Regina Coeli, coro de niños y orquesta de Lírica Lado B


  • Ezequiel Fautario


  • Giacomo Puccini: Suor Angelica, ópera en un acto con libreto en italiano de Giovacchino Forzano.


  • Giacomo Puccini


  • 01:05:00


  • Templo Escondido del Museo Santa Felicitas, Buenos Aires